Ucrania y los nazis (parte 1)

La Segunda Guerra Mundial impactó profundamente las lealtades encontradas de los ucranianos —algunos favoreciendo a los alemanes, otros a los rusos—, así como el trato que estos dieron a sus compatriotas judíos.

Este tema ha sido discutido hasta la saciedad en medios noticiosos por numerosos historiadores y pseudohistoriadores. Sin embargo, los recuerdos de quienes vivieron aquellos tiempos resultan aún más escalofriantes.

Hace un tiempo tuve la oportunidad de entrevistar a una sobreviviente. Doris, una joven de 90 años, recuerda vívidamente que, en 1937, vivía en Leipzig, Alemania, donde su padre —doctor en historia— enseñaba en una escuela judía. Recuerda claramente el día en que, al salir hacia la escuela, la encontró en llamas. También rememora cómo la Gestapo (la fuerza policial secreta del régimen nazi) arrestó a un colega de su padre y lo golpeó tan brutalmente que terminó falleciendo a causa de sus heridas.

Ante esta situación, su familia —junto a otras familias judías— buscó refugio en el consulado estadounidense. Doris relata cómo escuchaban los golpes de la Gestapo en las puertas del consulado, intentando entrar para llevárselos. Pero, debido a que Estados Unidos aún mantenía relaciones comerciales con Alemania, no se atrevieron a forzar la entrada. Sin embargo, sí irrumpieron en las viviendas de los judíos que se resguardaban cerca y las saquearon.

Frente a este aterrador panorama, el padre de Doris tomó la decisión de abandonar Alemania de inmediato.