Un pasito pa’lante y dos para atrás

Uno pensaría que la universidad del estado, con más de un siglo de haberse fundado, estaría más que capaz para enfrentar y superar los retos que enfrenta. Después de todo, ¿no es esto lo que se espera de organizaciones exitosas?

El mundo académico y el desarrollo económico están intrínsecamente ligados. Veamos, por ejemplo, las aportaciones de universidades como M.I.T y Harvard en Boston, Stanford en el área del “Silicon Valley”, Duke y la Universidad de Carolina del Norte en el famoso Triángulo de Investigación, y Emory y Georgia Tech en Atlanta, entre muchos otros ejemplos más que podríamos enumerar. Sin embargo, la UPR nunca se ha insertado de igual manera en el desarrollo de nuestra isla.

¿A qué se debe esta incongruencia? Conocemos la excepcional calidad de los estudiantes y egresados de esta institución, muchos de los cuales son líderes en sus respectivos campos. Tampoco está en discusión la calidad de los profesores, que dedican esfuerzos insuperables por una compensación menor a la que podrían recibir en el sector privado o en otras instituciones académicas de prestigio en Estados Unidos.

Las distintas administraciones nefastas que responden a intereses políticos han sido los responsables por esta debacle. Así lo opinan no solo muchos del sector privado, sino también un sinnúmero del profesorado y de los estudiantes. ¡Es hora de terminar con esta incompetencia!