Un silencio imperdonable

Estamos a pocos días de las elecciones y nuestros políticos nos duermen con promesas casi incumplibles (por no decir, totalmente incumplibles). Y, por si fuera poco, sus altoparlantes interrumpen nuestra reverenda y obligada siesta.

Sin embargo, no escuchamos (o los medios noticiosos no los cubren) las propuestas de las asociaciones profesionales y las organizaciones sin fines de lucro, entre otras.

Esperaríamos que la Asociación de Industriales defendiera las entidades aquí, en particular a los locales. La burocracia del gobierno las asfixia.

Esperaríamos que les exigieran a los candidatos a la gobernación un plan de desarrollo económico sustentable y cómo van a atraer nuevas inversiones a Puerto Rico.

Esperaríamos que el Colegio de Ingenieros exija un plan para mejorar nuestra infraestructura. Y añadiría, un plan para el desalojo de nuestras carreteras con, por ejemplo, transportación pública efectiva.

Esperaríamos que el Colegio de Arquitectura exigiera que trabajaran el tema del calentamiento solar y el replantado de árboles nativos en centros urbanos. También, que reforzaran el uso requerido de profesionales licenciados en Puerto Rico para las construcciones públicas o privadas.

Asimismo, de las demás asociaciones profesionales y de las organizaciones sin fines de lucro. Son estas las que verdaderamente nos pueden representar, pues no desaparecen cada cuatro años; las que necesitan más cobertura en los medios.

Este silencio es imperdonable.