El sábado pasado, seis organizaciones empresariales radicaron un recurso de mandamus en el Tribunal de Primera Instancia de San Juan para detener el aumento salarial de $9.50 a $10.50 por hora. El aumento corresponde a la Ley 47 del 21 de septiembre de 2021, estatuto que dio paso a tres aumentos escalonados de $7.25 hasta $10.50 por hora.
Nos dimos a la tarea de entrevistar a un sinnúmero de empresarios locales en industrias como la agricultura, comercio, servicio y manufactureras para auscultar el impacto y cómo reaccionaron a la demanda.
Al estar al tanto de la Ley 47, habían presupuestado el aumento. Todos hicieron los ajustes salariales correspondientes en o antes del pasado lunes 1 de julio. También realizaron los ajustes a otros empleados que devengaban salarios por hora. Esta decisión fue influenciada por la necesidad de retener los empleados, debido a la escasez (real o imaginaria) de empleados.
Dado este aumento, ¿pudieron los empresarios entrevistados hacer ajustes en los precios de sus productos o sus servicios?
Casi todos señalaron que no podrían pasar el impacto del ajuste salarial en sus costos operacionales a sus clientes.
Así las cosas, entre los aumentos salariales, los inflacionarios y los que nos vienen encima relacionados a los servicios de agua y electricidad, seguimos debilitando a la clase empresarial de nuestro país.
¿Qué piensan de la demanda? Pregunté a los empresarios. He aquí su respuesta.
“Más bien una pérdida de tiempo y un esfuerzo tardío”.