“We love you”

Con estas palabras se refirió el presidente Donald Trump a Puerto Rico en su mensaje a la nación al reconocer la tragedia ocasionada por el huracán María.

Ante esto, nos deberíamos hacer este planteamiento: ¿tienen las autoridades estatales y federales la capacidad y las herramientas para restablecer y mejorar los servicios básicos de la isla? ¿Contamos con el respaldo de Washington?

A más de cuatro meses del huracán, los estimados “oficiales” indican que una cuarta parte de la isla aún está sin el servicio eléctrico. La ausencia de un liderazgo efectivo en la Autoridad de Energía Eléctrica no permite ver el día en que se normalice el servicio. Como consecuencia, muchos comercios e industrias permanecen cerrados.

Pero, ¿qué opciones podríamos tener? Las propuestas demócratas favorecen una ayuda económica sustancial para lograr no solo el restablecimiento de nuestra infraestructura, sino también la reconstrucción de las mismas para que estén a tono con las exigencias del mercado. Esta asistencia podría significar que nuestra economía comience a crecer al igual que la de otros países que compiten con nosotros y que por las pasadas décadas han visto un crecimiento sostenido en sus economías.

Puerto Rico está en medio de una crisis. No necesitamos amor; necesitamos capital.